Arriba uno de los 7 Arcángeles: San Gabriel 

Cruz de Navajas   ( Mecano )


Conoce mejor los monumentos en tu Localidad.

                                                 Fotografía: Eleuterio Pozo 

08 de Enero 2024

  • En la parte trasera de la Iglesia en Oliva de Merida, existe un monumento del cual; poco sabemos al menos con más certeza, se trata de una cruz en forma de T, y se asemeja a la cruz TAU.
  • TAU esta relacionada con San Francisco de Asís, ver video más abajo y es también la ultima letra del alfabeto HEBREO.
  • Detrás de ella se pueden apreciar referencias al Templo Masónico, parece una antigua entrada tapiada, se distinguen muy bien las dos columnas, sosteniendo un gran triangulo: " Ojo que todo lo ve " ," El gran Creador", sobre este y casi en forma triangular, tres mas pequeños que representan: los tres pilares del Arbol de la Vida, las tres divinidades Padre, Hijo e Espíritu Santo... muy común en las representaciones del templo Masónico y como no : " la escalera ".
  • Esta cruz se encontraba antiguamente en otro lugar, se usaba en la edad media como horca, para ajusticiar a los condenados a esta pena. En los años 40, se coloco en el lugar actual como monumento a los caídos, dandole la forma de cruz cristiana, en tiempos del reinado de Juan Carlos se retiraron los atributos Falangistas, su parte alta se desplomaría mas tarde otorgándole la forma actual. 
  • Lo llamativo es el Lugar dónde se instaló, justo en medio u en frente de la entrada tapiada, como queriendo representar el punto central o tercer pilar del templo. F.Franco estaba en contra de la Masonería, creo una Ley para que esta fuera perseguida, afirmaba en discursos que era una " secta" peligrosa con ideas comunistas y conspiradoras.
  • Este lugar podría haber tenido uso como puerta de acceso a la Iglesia, probablemente durante el Siglo XVIII, cuando la Masonería se extendió por gran parte de Europa.
  • Muchas Catedrales se construían con un propósito muy diferente al Religioso, son estructuras arquitectónicas creadas con mucha precisión, matemáticamente hablando y su verdadera función era la de sanar, curar con sonido, vibración y frecuencia, también a través del sonido de las campanas, por desgracia se encargaron de retirarlas durante la guerra con una excusa, alejándonos aun mas de la verdadera naturaleza de este Mundo...pero esto es otro tema. 

Existen 33 grados ( ejemplo )                                            Arriba: Cruces Masónicas

  • Fijaros bien en el detalle en el centro entre las dos columnas, que tiene otro color, algo mohecido en sus bordes y redondeado, pues bien; este circulo se encuentra con mas u menos precisión, donde se representaría a DAATH en la Cábala, la casualidad no existe, es el conocimiento, el chacra de la garganta, pues; hacia aquí se dirigía la energía, hacia el " Saber ".
  • Los sabios judíos lo llamaron DAATH que podría traducirse como “conocimiento” o “conciencia”. Conocimiento, en general, significa la posibilidad de discernir sobre las cosas que están fuera de uno mismo. Pero este DAATH es el conocimiento de aquel que se está conociendo.
  • El triangulo invertido en el centro arriba, significa TIERRA y si tuviera dentro una linea que lo atraviesa horizontalmente, significaría " AGUA", dos de los 4 elementos. Los elementos FUEGO Y AIRE son representados con un triangulo hacia arriba, o sea; no invertido. En otras culturas son usados como emblema y están entrecruzados, formando la conocida estrella de David, por los Israelitas -Judaísmo Este símbolo es también usado en adoraciones y cultos.
  • El triángulo invertido representa lo femenino y lo masculino hacia arriba, positivo y negativo, también reflejados en las columnas, o sea; la de la izquierda representaría al lado Negativo, Femenino, Jakin... y la de la derecha el lado Positivo, Masculino, Boaz...
  • Se representan también planetas, por ejemplo; Saturno se sitúa precisamente en DAATH ( conocimiento ) os acordáis del circulo mohecido ?. Ahora;  porque los Santos y grandes Maestros como Jesus de Nazaret...llevan un haz de luz circular sobre su cabeza ?. Muy sencillo: porque estos disponían de la SABIDURIA Y CONOCIMIENTO...
  • Saturno esta simbolizado como un " Planeta " con anillos a su alrededor, como ocurre con las imágenes religiosas, ese circulo rodea la cabeza, precisamente donde se encuentra la " Sabiduría "y " el conocimiento", de la misma forma que los anillos rodean Saturno.
  • En el siglo III y siglo IV la Biblia se modificó, retiraron muchas cosas que favorecían a la humanidad, esa sabiduría quedo exclusivamente en manos de la Elite, más tarde; en época de inquisición se quemaron muchos libros, el Vaticano posee muchas claves y secretos, también introdujo el reloj Gregoriano...
  • En Praga se conserva un reloj astronómico muy conocido, el cual; intriga a todo aquel que desea estudiarlo.
  • Espero que todo esto os sirva de utilidad, si disponéis de una fotografía antigua de este monumento, donde se aprecie como cruz " completa , os estaría muy agradecido, enviarla a: raices@olivademerida.com u colocarla en mi Facebook pagina. Muchas gracias y que paséis un buen día ! 

     Miguel Polo 

 


Después de realizar unas medidas a la cruz, comprobamos que esta, encaja perfectamente en su lugar de origen.

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Gracias a Eleuterio Pozo por enviar estas fotos, las imágenes hablan por si solas !!!

 

Aquí debería de estar


Una pista muy valiosa.

Rasguños Históricos de una Encomienda Santiaguista ", escrito por: Vicente Navarro del Castillo (Académico ) 

Fotografías cedida por: D. Pedro Jose Salguero.

 

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UN GRAVE ATENTADO HISTORICO y ARTISTICO

  • Gracias a información obtenida, llegamos a la conclusión de que; realmente fue trasladada, extraída de la roca donde estuvo casi 400 años. La parte que le falta arriba no era originaria, de ahí que se desprendiera tan fácilmente, la Horca se modeló para darle el aspecto de cruz cristiana, se le acoplaron  atributos falangistas y se le dio funcionamiento como: monumento a los caídos, allá por los años 40.
  • Cada 20 de Noviembre se colocaban coronas de flores, fecha en la que falleció José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia en 1936, fue un abogado y político español, primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera y fundador de la Falange Española, Francisco Franco Bahamonde falleció también un 20 de Noviembre del 1975.
  • La Horca de granito, cruz Tau..data del año 1588, aquí se ajusticiaban a las personas por las decisiones de los Alcaldes ordinarios de Oliva, sobre sus crímenes, en un lado se colgaban las cabezas y en el otro se encontraba la Horca, donde colgaban a los condenados a esa Pena. 
  • Cuando los Monarcas se instalaron de nuevo en España, se retiraron por todo el Pais muchos monumentos Falangistas, así como el yugo y las flechas que había en la cruz, hoy en día muestra su estado original.

 

Un cordial saludo y gracias a todos por comentar y ofrecernos un poco mas de información al respecto.

Miguel Polo & Eleuterio Pozo

 


Gracias a Anastasia Sanchez por donarnos esta fotografía donde se puede apreciar como era " la Horca ", ya transformada en cruz. Se puede apreciar muy bien que la parte de arriba no cuadra, no se asimila al resto y su forma la delata. No es de extrañar que se desprendiera fácilmente.

 


La cruz del peregrino 

Entre los siglos XIV y XVII la cruz Tau se usaba en dibujos y tallas religiosas, también para indicar el camino a los peregrinos y ermitaños errantes, hacia Santiago de Compostela, es la cruz del peregrino y es visible en todo el camino.Uno de los objetivos de La orden Militar de Santiago, era velar por la seguridad de los peregrinos.

En un costado de la fachada de la Iglesia, en Oliva de Merida, podemos apreciar una representación de la concha, muchos peregrinos la llevan colgada del cuello, sobre su pecho, en el bastón que portan...se encuentra en muchos edificios, monumentos...a lo largo y ancho de todas las rutas, también modernizadas en forma de carteles informativos, etcétera.

No seria de extrañar que la cruz Tau se utilizase también como Horca, los Romanos la usaban también para crucificar y la forma era la misma.

Anécdota 

Las lineas que vemos en la Concha, se alinean hacia el mismo punto, al igual que los caminos que van hacia Santiago de Compostela.


Anecdótica

“Francisco Franco Bahamonde – escribe Juan José Morales-  el Generalísimo, el Caudillo, el dictador: nunca fue masón, pero estaba obsesionado con la masonería y los masones. De hecho, fue el único Jefe de Estado que firmó una ley implacable para la persecución de los masones. Recién acabada la guerra civil y durante toda su vida repitió insistentemente en numerosos discursos y en más de un centenar de artículos –curiosamente firmados con distintos seudónimos- que había que estar en guardia contra las acechanzas de un extraño contubernio judeo-masónico-comunista, basado fundamentalmente en rancias, pero muy eficaces teorías conspiratorias. En España prevalece todavía la visión más oscura de la masonería; como la de un ente secreto, satánico e infernal, causante de todos los males. Esta visión estaba tan arraigada en la mente de muchos españoles- y probablemente aún lo esté- que por eso los masones tuvieron que esperar unos cuantos años después del fallecimiento de Franco, para poder regresar del exilio. Y algo que también parece muy significativo: la masonería no fue legalizada hasta dos años después que el Partido Comunista de España (PCE). Franco, no podía dormir tranquilo porque estaba convencido de que la Masonería es un terrible enemigo que no se rinde jamás. Esa era la peor de sus pesadillas”.

El profesor Juan José Morales Ruiz se ha especializado en el tema del discurso antimasónico y la represión de la masonería en la guerra civil y durante el franquismo. Es miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) de la Universidad de Zaragoza. En la misma editorial (Masónica.es) ha publicado Palabras asesinas. El discurso antimasónico en la guerra civil española.

 

 

Escrito en Sólo Digital Turia por

Instituto de Estudios Turolenses Diputación Provincial de Teruel

 


La Masonería tuvo sus comienzos en Londres, 1713 


Comienzos en España

Al comenzar el Trienio Liberal la masonería era la única sociedad secreta implantada en toda España. La historiografía antiliberal, y algunos de los que habían preparado el levantamiento de 1820 pero que renegaron finalmente de aquellos hechos, le atribuyeron un protagonismo especial de carácter conspiratorio en el retorno al constitucionalismo. El marqués de Miraflores señaló, por ejemplo; que la masonería minaba al gobierno y que, a pesar de ser sofocada la revolución de julio de 1819, esta tenía sólidos fundamentos y “estendidas por la Masoneria sus ramificaciones por toda la Península, solo esperaba en todas partes un pronunciamiento positivo por una fuerza militar. Por su parte Alcalá Galiano, que participó activamente en los preparativos del levantamiento del 1 de enero de 1820, justificaba años después su presencia debido a su fogosidad y bisoñez: “Era entonces, como confieso, ardiente mi fanatismo; mi edad, aunque ya no la de la verdadera juventud, una en que todavía ejercen grandísimo poder en el hombre las pasiones; mi natural más que lo comun apasionado…, todo contribuia á exaltarme” argó en la masonería la responsabilidad de los hechos e incidió en su total influencia al decir sin ambages que fue la “sociedad restablecedora de la constitucion” . Ayudó a que se asentase esa percepción conspiradora de la masonería el haberse integrado en ella algunos de los líderes del levantamiento, particularmente Evaristo Fernández de San Miguel y el mismo Rafael del Riego.

Sin duda los debates promovidos en sus reuniones secretas habían coadyuvado a la difusión del liberalismo y a su restablecimiento, pero según Gil Novales eso no es suficiente para otorgarle tanta influencia.

Parte del argumentario antimasónico y del análisis denigratorio posterior tiene que ver con el protagonismo que finalmente adquirieron algunos miembros de la masonería en el Trienio, período en el que no se prohibió, en el que nació la comunería, y en el que se vivió la llegada de sociedades extranjeras exaltadas como la carbonería. Las sociedades secretas experimentaron entonces un gran empuje.

Como señaló Iris M. Zavala, prohibidas las sociedades patrióticas a finales de 1820, los constitucionales desarrollaron aún más las secretas, organizadas para conservar y aumentar las libertades civiles. Por otro lado, reprimido o minorado el inicial espíritu revolucionario, el liberal más exaltado recurrió a la sociedad secreta, y vista la moderación que se fue apoderando de la masonería, se creó la de los comuneros para defender sus posturas y crear una red favorable a la revolución. Surgió de miembros exaltados de una masonería instalada en la tibieza y a la que se habían sumado antiguos afrancesados.

El nacimiento de la Confederación de Comuneros se debió esencialmente a dos circunstancias, la proliferación de movimientos conspiratorios anticonstitucionales de los realistas, y en segundo lugar a la paralización un año después del pronunciamiento de Riego del proceso revolucionario pretendido por el liberalismo más exaltado. Su éxito fue inmediato debido a la laxitud de sus líderes locales y a la integración en ella de un amplio espectro social. Varias circunstancias ayudaron a su notoriedad. En primer lugar que, desde el punto de vista organizativo, se encontraba muy bien estructurada, pues la comunería bebió de la experiencia de la masonería, adoptando y adaptando los rituales introductorios y el desarrollo de las sesiones, aunque más simplificados. Por otro lado, fue importante la asunción de una mitología y unos símbolos propios enraizados en la tradición medieval e histórica española. El ejemplo está en su misma denominación y en los nombres tomados para su estructura, la cual partía de reuniones básicas llamadas ‘torres’, continuando por arriba con las ‘merindades’. Los lugares de reunión eran los ‘castillos de la libertad’, donde había una ‘plazas de armas’. Sus líderes eran los ‘castellanos’, y otros cargos estaban ocupados por los ‘alcaides’, los ‘procuradores’, etc. En tercer lugar, aunque se reglamentaron unos requisitos de acceso rigurosos, finalmente no lo fueron tanto; además las contribuciones económicas no resultaron exorbitadas, ni se exigieron de forma severa. A todo ello se sumó la sencillez de sus postulados, pues se ceñían a defender la Constitución, sin que ello trajese aparejada una actividad concreta más allá de la asistencia a las sesiones, la participación en los comentarios, debates y votaciones de las reuniones, y la promoción de alguna denuncia. Los comuneros más exaltados no lo eran por ser comuneros, sino porque venían creyendo en la revolución liberal, lo que les hizo sumarse a la comunería. Todo ello dio lugar a una gran heterogeneidad en el grado de compromiso de sus miembros, y en modo alguno se puede afirmar que la exaltación fuese una de sus características, a pesar de haber sido creada y liderada por los miembros más extremos del liberalismo español. No cabe duda de que precisamente el abandono del extremismo ayudó a que se extendiese en los ámbitos rurales, poco dados a radicalismos, con numerosos integrantes procedentes de capas sociales inferiores, y solo compuestos por exaltados en sus niveles superiores. Ejemplo del aumento de los elementos moderados dentro de la comunería fue la escisión que sufrió a nivel nacional en febrero de 1823.

La Logia

Hablaremos ahora del simbolismo de la Logia, y lo primero que llama nuestra atención es la propia palabra Logia, prácticamente idéntica a Logos, que significa justamente la Palabra o el Verbo con que el Gran Arquitecto crea el mundo o cosmos. Igualmente, Logia, si no etimológicamente sí al menos en su sentido simbólico, es idéntica a la palabra sánscrita loka, que quiere decir “mundo”, “lugar”, y por extensión “cosmos”. Por otro lado, también se da una identidad entre Logia, Logos y el griego lyke, que significa “luz”.

Aquí tenemos, resumido, lo que distingue ante todo a la Logia masónica, que como dicen los antiguos rituales “es un lugar muy iluminado y muy regular”, tal cual es el cosmos salido del Logos creador o Espíritu de la Construcción Universal. La luz es pues sinónimo de cosmos, mientras que la oscuridad o las tinieblas se asimilan al “caos” anterior al cosmos. Las tinieblas en que se encuentra la Logia antes de la apertura de los trabajos simbolizan justamente ese “caos” precósmico, y la apertura misma vendría a representar la gradual “iluminación” de esas tinieblas.

En realidad la apertura de la Logia es un rito cosmogónico que los masones realizan constantemente, y si se estudia detenidamente la simbólica de ese rito se verá con claridad que se trata de un verdadero rito de fundación o de creación de un espacio y un tiempo significativos análogos a la propia estructura del cosmos. La descripción simbólica de la Logia reproduce precisamente esa estructura: ¿Cuál es la forma de tu Logia? Un rectángulo. ¿En qué sentido se orientan sus lados largos? De Oriente a Occidente. ¿Y sus lados anchos? De Mediodía a Septentrión. ¿Y su altura? De la superficie de la tierra hasta los cielos (el Cenit). ¿Y su profundidad? De la superficie hasta el centro de la tierra (el Nadir). ¿Qué significan estas direcciones? Que la Masonería es Universal. Podemos observar que esas direcciones conforman una cruz tridimensional, cuyos ejes de coordenadas largo, ancho, alto y bajo conformarían la estructura interna de la Logia, a imagen misma del cosmos.

Ese rectángulo es en realidad un doble cuadrado, que se orienta horizontalmente de Oriente a Occidente según sus lados largos y de Mediodía a Septentrión según sus lados anchos. Es a partir del centro del rectángulo que la Logia se orienta verticalmente hacia lo más alto de los cielos (el Cénit) y hacia lo más profundo de la tierra (el Nadir), adquiriendo así su verdadera dimensión universal. A esa altura y a esa profundidad se refiere la conocida expresión: “en la Logia de San Juan se elevan templos a la virtud y se cavan mazmorras para el vicio”. Esa estructura vertical también aparece proyectada en el plano base de la Logia, que está dividida en tres partes bien diferenciadas, a imagen misma del Templo de Salomón, prototipo del templo masónico. El cielo está representado por el hemiciclo situado a Oriente, que tiene forma semicircular, y que recibe, al igual que en el Templo de Salomón, el nombre de Debir, o “Santo de los Santos”. A él se asciende por tres peldaños o gradas, que se refieren a la idea de elevación gradual y jerarquizada a otros planos o niveles superiores de realidad. La tierra está simbolizada por el Hekal, que es todo el espacio restante de la Logia hasta las dos columnas J y B, las cuales soportan el “pórtico de la entrada”, asimilado a lo que en el templo de Salomón se denominaba el Ulam. Se dice que el “pórtico de la entrada” no está ni dentro ni fuera de la Logia. Es, pues, un lugar de tránsito, o de pasaje, que el masón debe atravesar viniendo de las tinieblas del mundo profano, el cual es propiamente el mundo inferior (de infernus). Plano de la parte central del Templo de Salomón, modelo de la Logia masónica. Podemos apreciar el "Santo de los Santos" (Debir), el "Santo" (Hekal), el Poético (Ulam) y los dos Pilares Jakin y Boaz. Esa misma idea de elevación señalada por las tres gradas que conducen al Debir, la encontramos también en el altar o ara, proveniente del latín altare, cuya raíz, altus, significa lugar alto o elevado. En muchas culturas tradicionales los altares (como los templos) se erigían en la sumidad de las montañas, o de las pirámides escalonadas, como en el caso de las civilizaciones precolombinas, o de los zigurats babilónicos, por poner sólo dos ejemplos. El altar está situado en el centro mismo de la Logia, y en torno a él los masones efectúan sus ritos. Es por tanto el “punto geométrico” o “corazón” de la Logia, y por él pasa simbólicamente la Plomada del Gran Arquitecto que une el Cielo con la Tierra. También se llama “Altar de los juramentos” porque sobre él los masones realizan los compromisos y “alianzas” que contraen con la Orden y el Espíritu que la vivifica. Ese juramento se cumple en presencia de las “Tres Grandes Luces” de la Masonería, el Libro de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás, los cuales se disponen precisamente sobre el altar. En casi todas las Logias ese Libro no es otro que la Biblia, pero ésta también puede ser sustituida por cualquiera de los libros sagrados y sapienciales de la humanidad, lo cual es una muestra más del carácter verdaderamente universal de la Masonería. Lo realmente importante es que en ese Libro se recoja la voz de la Sabiduría Perenne, cuya esencia está por encima de las formas particulares que ésta pueda adoptar para manifestarse. Lo mismo podemos decir del Compás y la Escuadra, herramientas cuyo simbolismo, como ya vimos, está ligado directamente con la idea de una Cosmogonía siempre viva y actual. En este sentido, si el Libro de la Ley Sagrada representa la voz de la Sabiduría Perenne, el Compás simboliza al Cielo y la Escuadra a la Tierra, esto es, al polo activo y pasivo, esencial y substancial, de la Manifestación Cósmica, respectivamente, los cuales constituyen precisamente los principios universales de cuya unión surgen todos los seres y mundos que integran dicha Manifestación. [2] 11 Volviendo de nuevo al Oriente, sobre la pared del fondo encontramos el Delta luminoso con el Tetragrama o Nombre inefable del Gran Arquitecto en el centro. Como ya dijimos este Delta es un triángulo con el vértice hacia arriba, figura que expresa la realidad de los principios universales, a la vez que es la primera estructura prototípica que se expresa en todos los planos de la manifestación como un principio que crea, otro que conserva y un tercero que destruye, o mejor, transforma. Añadiremos que en el Hinduismo estos tres principios corresponden a Brahmâ, Vishnu y Shiva, respectivamente, los que conforman la Trimurti. Todos ellos surgen de un Principio único, que queda simbolizado en el Delta por un solo ojo que a veces sustituye al Tetragrama (Iod, He, Vau, He), pero que viene a referirse al mismo sentido de presencia inmutable de la Deidad Suprema en el seno de la Manifestación. En este Nombre del Gran Arquitecto queda pues resumida la obra de la creación, y su conocimiento en la Masonería se vincula directamente con la búsqueda de la “Palabra Perdida”. Pero la Logia no es sólo una estructura estática –como tampoco lo es el universo– sino dinámica también, pudiendo ser visualizada como una rueda, imagen de la “rueda del cosmos” o Rota Mundi. Esto está expresamente indicado por las doce columnas o pilares que enmarcan el recinto de la Logia, y que equivalen a los doce signos zodiacales. Cinco de estas columnas están situadas a Septentrión, cinco más a Mediodía, y las dos restantes (las columnas J y B) a Occidente, justo en el pórtico de la entrada. Diremos que el Zodíaco (que quiere decir precisamente “rueda de la vida”) es como el marco del universo visible, y su movimiento cíclico, unido al de los planetas y demás constelaciones, influye en el cambio alternativo de las estaciones y en el mantenimiento y renovación de la vida del cosmos y del hombre. De esto se deduce que la Masonería no desconoce la antigua ciencia de la astrología, que junto a la alquimia revela también los misterios del Cielo y de la Tierra. Cuadro del rito de Royal Arch donde se aprecian diversos signos del Zodíaco en el arco de bóveda. Las columnas J y B se vinculan especialmente con la simbólica ascendente–descendente del ciclo anual. Ellas se asimilan, pues, a los dos San Juan, el Bautista y el Evangelista, y a los dos rostros del dios romano Jano, y en consecuencia a la “puerta de los hombres” y la “puerta de los dioses”, respectivamente. Estas son las puertas zodiacales de Cáncer y Capricornio, que corresponden a la entrada del verano y del invierno, es decir el descenso y el ascenso de la luz solar. Las puertas solsticiales cumplen un papel muy importante dentro del proceso iniciático, que, no debe olvidarse, reproduce exactamente las etapas del desarrollo cosmogónico. Para los pitagóricos, por la puerta de Cáncer las almas penetran en el “antro de las ninfas”, que es lo mismo que la caverna platónica, otra imagen del mundo. Allí el masón, atravesando las dos columnas como si fuese parido por ellas, comienza a recorrer su viaje horizontal o terrestre, hasta llegar al centro de sí mismo, al altar de su corazón, en donde se abre otra puerta, la de Capricornio, a través de la cual inicia otro viaje, esta vez vertical y celeste hacia la cúpula y la clave de bóveda que corona los misterios de la cosmogonía, dando acceso así a los estados metafísicos e incondicionados. Es decir, que el hombre “entra por una puerta y sale por otra, y en el ínterin –signado por el espacio y el tiempo– tiene la oportunidad de reconocerse y escapar de esa condición por la identificación con otros estados del ser universal, que puede vivenciar por medio de la conciencia individual –semejante a la conciencia universal– y que constituyen la posibilidad de la regeneración particular –y también de la universal–, siempre, claro está, tomando como soporte la generación y la creación en el espacio y el tiempo”. [3] 12 Este mismo proceso puede verse también en la mitología de gran número de héroes y dioses solares, como es el caso de Osiris, Quetzalcóatl, Mitra, Cristo y el propio maestro Hiram. En el centro de la Logia se extiende el “pavimento mosaico”, tapiz de cuadros blancos y negros exactamente iguales que los del tablero de ajedrez, cuyos orígenes son también simbólicos y sagrados como el de la mayoría de los juegos. El pavimento mosaico es, sin duda, un símbolo de la manifestación que, efectivamente está determinada por la lucha y delicado equilibrio que entre sí sostienen las energías positivas, masculinas y centrífugas (yang, luminosas) y las energías negativas, femeninas y centrípetas (yin, oscuras), expresadas también en la alternancia de los ritmos y ciclos de la naturaleza y el cosmos. Esas mismas energías están representadas por el Sol y la Luna, que en la Logia se encuentran presidiendo el Oriente, a uno y otro lado del Delta luminoso. Recordaremos que el color blanco simboliza las energías celestes, y el color negro las terrestres. Las primeras se oponen a las segundas, y viceversa, al mismo tiempo que se complementan y conjugan (atraídas como los polos positivo y negativo de un imán), determinando en su perpetua interacción el desarrollo y la propia estructura de la vida cósmica y humana. Esa estructura se genera igualmente por la confluencia de un eje vertical -celeste- y otro horizontal -terrestre- (ejemplificados en el pavimento por las líneas transversales y longitudinales), conformando un tejido o trama cruciforme, un cuadriculado, en fin, que refleja las tensiones y equilibrios a que está sometido el orden de la creación. Asimismo, también puede equipararse la vertical al tiempo y la horizontal al espacio (el primero activo con respecto al segundo, al que moldea permanentemente), es decir, a las dos coordenadas que establecen el “encuadre” que permite la existencia de nuestro mundo y de todas las cosas en él incluidas. La idea de ese orden está ya implícito en el significado de la palabra 'mosaico', que deriva del griego museion, literalmente “templo de las musas”, expresión ésta que conviene perfectamente a la Logia masónica, en donde como estamos viendo cada una de sus partes y la totalidad de su conjunto constituye una síntesis simbólica de la armonía universal. Cuadro de Logia del Aprendiz En medio mismo del pavimento mosaico se dispone el “cuadro de la Logia”, que es un esquema sintético de todo el templo masónico, además de constituir un soporte simbólico para la meditación y la concentración. En efecto, el cuadro de la Logia, al contener en su interior el diseño de los símbolos más significativos e importantes, deviene por ello un vehículo de la influencia espiritual en la Masonería. Antiguamente el cuadro de la Logia se trazaba directamente sobre el suelo antes de iniciar los trabajos, y era borrado cuando dichos trabajos tocaban a su fin. Esto da la medida de la importancia que tenía dicho cuadro en los ritos cosmogónicos de los constructores, pues en verdad el trazado de los diferentes símbolos constituía en sí mismo un rito destinado a “atraer” y hacer presente en el espacio significativo de la Logia las ideas-fuerza contenidas en esos mismos símbolos, y que después se plasmarían en la edificación. Aunque hoy en día en los talleres masónicos ya no se tenga la costumbre de dibujar el cuadro de la Logia, sin embargo la influencia de esos símbolos continúa estando presente, hasta el punto de que sin la presencia del cuadro los trabajos no pueden abrirse. En cualquier caso, el trazado del cuadro de la Logia es un ejercicio ritual de meditación y concentración en los símbolos que el masón podría practicar siempre que lo deseara. Y por último mencionar que alrededor del pavimento de mosaico y del cuadro de la Logia se encuentran los tres pilares de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza. Los pilares son también las “Tres Pequeñas Luces” de la Masonería, y a las que no habría que confundir con las “Tres Grandes Luces” ya mencionadas. Diremos que en algunas Logias los tres pilares están consagrados a la diosa Minerva (la Sabiduría), a Hércules (la Fuerza) y a Venus (la Belleza). Los pilares son encendidos durante la apertura de los trabajos y apagados instantes antes de su clausura, lo cual lleva a pensar que, y al igual que ocurre con el cuadro de Logia, estos pilares desempeñan un papel de suma importancia en lo que se refiere al desarrollo del ritual masónico en cualquiera de sus grados. En este sentido recordaremos que el significativo nombre de “estrellas” con el que también se conocen a los tres pilares alude sin duda al carácter celeste que se desprende de su simbólica, pues es claro que se tratan de las “ideas” rectoras que han de presidir los trabajos masónicos, pues como se dicen en los rituales “la Sabiduría concibe, la Fuerza ejecuta y la Belleza adorna”. El Ara masónica y las "Tres Grandes Luces", enmarcadas por los tres pilares de la Sabiduría, La Fuerza y la Belleza. Atendiendo a lo que se menciona a este respecto durante el ritual de apertura esas estrellas deben “hacerse visibles” a fin de que esos trabajos sean “iluminados” y se desarrollen en armonía con los planes del Gran Arquitecto. Como dijimos más arriba, la penumbra en que está sumida la Logia antes del alumbrado de los pilares ejemplifican las “tinieblas” primigenias que precedieron la formación del orden cósmico, de lo que se deduce que la iluminación de la Logia vendría a representar un símbolo más de la acción del Fiat Lux, o ¡Hágase la Luz!, cosmogónico emanado de la Palabra o Verbo creador. Considerados desde el punto de vista microcósmico, estos tres principios también representan tres cualidades o estados del alma humana, los que vividos en el interior de la conciencia hacen posible su transmutación y contribuyen, por tanto, a la edificación del templo espiritual, del cual el templo material es la figuración simbólica. Precisamente los tres pilares se vinculan respectivamente con el Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante, es decir con los tres principales oficiales de la Logia (llamados las “tres luces”), aquellos que se encargan de dirigir y “ordenar” los trabajos que en ella se realizan. Son estos tres oficiales los que encienden o iluminan los pilares (y también los que los apagan durante la clausura), pronunciando al mismo tiempo que esto se cumple, las invocaciones claramente alusivas a la construcción del templo interior y del templo exterior. En el Rito Escocés Antiguo y Aceptado esas invocaciones son las siguientes: ¡Que la Sabiduría del Gran Arquitecto presida la construcción de nuestro edificio! ¡Que la Fuerza lo sostenga! ¡Que la Belleza lo adorne! No es entonces casual que sea precisamente alrededor de este cuadro y de los tres pilares donde tiene lugar el rito de la “cadena de unión”, en el que se invoca la potencia creadora e iluminadora del Gran Arquitecto, e implícitamente también la de todos los hermanos esparcidos por la faz de la Tierra, sin olvidarnos de los antepasados que han pasado al Oriente Eterno y que contribuyeron con su esfuerzo, sacrificio y entrega a la Verdad y al Conocimiento, a la edificación de la Gran Obra Universal. Y esta invocación vertical se realiza mediante la unión encadenada y fraterna de todas las fuerzas vivas presentes en la Logia, es decir de todos los componentes de la misma, que establecen así una comunicación sutil entre sus respectivas individualidades, sirviendo como soporte para la manifestación de la influencia espiritual. Como se dice en el libro Símbolo, Rito, Iniciación, de Siete Maestros Masones, cap.33, la cadena de unión constituye un círculo mágico perfecto de concentración de vibraciones, un dínamo generador, no únicamente capaz de transmitir su fuerza a cada uno de los integrantes sino la de emanar a otros espacios visibles e invisibles; una forma activa de la invocación y también un encantamiento de protección para todos aquellos que tienen la gracia de participar en los misterios del Arte Sagrado, los llamados guardianes del Templo de la sabiduría salomónica, imagen de todos los templos, los que como parte de sus funciones deben saber estrechar sus filas y trabajar de modo armónico, tendiente a la perfección. Francisco Ariza Libro "Masonería: Símbolos y Ritos" Todas las entradas del blog Facebook personal Mi página web [1] Asimismo la loggia es un término técnico de origen italiano utilizado en arquitectura para designar una galería techada y abierta, compuesta por arquerías apoyadas sobre columnas y situadas generalmente en las partes elevadas de los edificios, como es el caso por ejemplo de los “paraísos” de los teatros. [2]A este respecto conviene señalar que el Compás y la Escuadra no son símbolos exclusivamente masónicos, pues también se encuentran, y con idéntico significado simbólico, en muchas otras tradiciones, como por ejemplo la antigua Tradición China o Extremo-Oriental, donde estos dos instrumentos, como hemos visto anteriormente, están claramente vinculados con el Cielo y la Tierra, entre los cuales se sitúa el hombre como mediador y al mismo tiempo como “hijo del Cielo y de la Tierra”, lo mismo que el maestro masón está situado “entre el Compás y la Escuadra”. Acerca de esta importante simbólica ver los capítulos III, IX y XV de La Gran Tríada, de R. Guénon. [3] Federico González, La Rueda. Una imagen simbólica del cosmos, cap. VII.

Los 33 Grados

Cuadros de los 33 grados del R.·.E.·.A.·.A.·. (I) del 1º al 15º. Durante el rito de instalación y apertura de los trabajos, el hermano Experto, a petición del Venerable, extiende en el centro del templo el llamado «cuadro de la Logia», exactamente en medio del tapiz cuadrangular del pavimento mosaico y delimitado por las «tres pequeñas luces», o pilares, de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza. A su vez, la clausura de los trabajos se produce instantes después de que el cuadro sea recogido, de lo que se deduce que éste desempeña un papel de vital importancia en la sacralización del ritual masónico, el cual únicamente adquiere plena validez cuando el cuadro de la Logia está presente. El origen de este cuadro, y del rito que lo acompaña, se remonta a la antigua Masonería operativa, mas en ella, y a diferencia de lo que ocurre en la actualidad, el cuadro era dibujado directamente en el suelo al iniciar los trabajos … De hecho, es suficiente la sola presencia del cuadro -y de las tres pequeñas luces, as&í como de las tres grandes luces, el Libro de la Ley Sagrada, el Compás y la Escuadra- para que una tenida pueda celebrarse con toda legitimidad, aunque faltaran los restantes elementos simbólicos que decoran la Logia. Para entender todo esto, en primer lugar habría que tener en cuenta que el cuadro de la Logia «recapitula» lo que de más fundamental hay en el propio templo masónico.[1] 1º Aprendiz Cuadro del grado de Aprendiz (Rito Escocés), por Jean Beauchard. Nótese la presencia de la rosa y que las manos unidas están en la posición del toque del Aprendiz. Cuadro del grado de Aprendiz en el Rito de Memphis. Notar que en los cuatro vértices del Cuadro hay sendas borlas, lo que es muy habitual en todos los Ritos. Estas cuatro borlas se hacen corresponder a cuatro signos: gutural, pectoral (que se da en el Grado de Compañero), manual (el toque) y pedal o pedestre. Y por medio de los signos se asocian a las cuatro virtudes cardinales: templanza, fortaleza, prudencia y justicia. 2º Compañero Podemos distinguir en este grado, básicamente, dos “estilos” diferentes de Cuadro: el correspondiente al Escocismo (Ritos Escocés, Francés, etc.), y el correspondiente al Rito York. En el primero, se reproduce el Cuadro del Aprendiz, con las modificaciones correspondientes al Templo del Compañero, es decir, la Estrella Flamígera, la letra G, las cinco gradas, etc. En los Ritos York y Emulación, el Cuadro se basa en la escalera de caracol, y muestra a un Candidato a punto de ascender por la misma hacia la Cámara del Medio. A esto hay que agregarle: los Cuadros muy antiguos, que no hacían distinción de grados y mezclaban símbolos del Aprendiz, el Compañero y el Maestro y, los Cuadros muy modernos, en los que algunos Hermanos han dejado volar su imaginación y creatividad artísticas. Durante el siglo XVIII, el Cuadro en sí mismo era llamado «Logia». «El Gran Maestre, seguido por sus Oficiales y algunos dignos clérigos, formaban en orden alrededor de la Logia, la cual está colocada en el Centro, cubierta con satén blanco» (Preston, Sobre la Consagración de una Nueva Logia, 1861). «Entonces, la Logia es colocada en el centro de un almohadón de terciopelo carmesí» (Preston, Sobre la Dedicación de las Salas Masónicas, 1861). «En la procesión había cuatro Tejadores portando la Logia cubierta con satén blanco» (Libro de las Constituciones, 1784). Usado en los Estados Unidos hacia 1870. Es muy extraño, porque contiene símbolos del Maestro y de los Altos Grados. Quizás pertenezca a la fraternidad de los «Old Fellows» («Viejos Compañeros») y no a la Masonería propiamente dicha. En versión antigua y moderna, que incluye símbolos del Aprendiz y del Compañero. Nótese que sobre el piso en que se apoyan las columnas está representada la marcha del Compañero. 3º Maestro Como dijimos, se coloca entre el Altar de los Juramentos y el ataúd que se encuentra en el centro del Templo. En general, podemos distinguir para el grado de Maestro tres grandes estilos de Cuadro: los más antiguos, que combinan símbolos de los tres grados; los Cuadros que se elaboraron a partir del siglo XIX, en el que todo está centrado en el ataúd de Hiram y los símbolos asociados (la escuadra y el compás, la acacia, etc.) y; los Cuadros actuales, en los que los artistas despliegan a veces gran imaginación. Un Cuadro muy bello, con símbolos de los tres grados. No aparece el ataúd, pero la escuadra y el compás están en la posición del Maestro. Un Cuadro de gran calidad artística, y profundamente simbólico. Nótese la insistencia en el número cinco (por los Cinco Puntos del Compañerismo) y, hacia abajo, el círculo con el punto en el centro y sobre él un círculo con cinco puntos que forman un pentágono. Algunos símbolos, como la piedra clave, anticipan el Arco Real. Es de 1819. Un Cuadro moderno, en forma de vitraux, en el que se destaca la “columna del medio”, lo que parece remitir a un simbolismo Cabalístico (sefirótico). Cuadros del Rito Francés, contemporáneos. 4º Maestro Secreto Cuadro del Maestro Secreto, en la colección de la Gran Logia Regular de Inglaterra El Cuadro del Cuarto Grado, Supremo Consejo de Brasil, 1925 5º Maestro Perfecto Según Lavagnini. Cuadro de la Logia “La Perfecta Unión”, Mons, Francia, Siglo XVIII 6º Secretario Íntimo 7º Preboste y Juez Cuadro de un grado no determinado, pero que parece representar la Leyenda del Secretario Íntimo. 8º Intendente de Edificios Cuadro de un grado no determinado, pero en el que aparece la Triple I del Intendente de Edificios. Cuadro del Intendente de Edificios (siglo XVIII), en la página de la Gran Logia Regular de Inglaterra. Cuadro del Intendente de Edificios, en la obra de Cassard (1861 Cuadro del Intendente de Edificios, versión actual. Imagen del libro de I. Mainguy. 9º Elegido de los Nueve Cuadro de los grados de Elegido, según Lavagnini. Cuadro de Elegido de los Nueve, Francia, siglo XVIII Posiblemente siglo XVIII Un Cuadro extraño, que combina símbolos del Elegido de los Nueve y del Arco Real (1765) 10º Elegido de los Quince Francia, siglo XVIII París, siglo XVIII. Imagen del libro de I.Mainguy. 11º Sublime Caballero Elegido 12º Gran Maestro Arquitecto Fecha desconocida, pero probablemente del siglo XVIII. A pesar del mal estado del dibujo, la formación de los Caballeros pone de manifiesto un marcado carácter templario. Cuadro del Gran Maestro Arquitecto, en la obra de Cassard (finales del siglo XIX). Cuadro del Sublime Caballero Elegido, en la obra de Cassard (finales del siglo XIX). Obsérvese la semejanza con el Intendente de Edificios. 13º Arco Real Un Cuadro muy antiguo del Arco Real, obra de L. Dermott (1783). Cabe aclarar que en esta época los “Ritos” (Escocés, York, etc.) todavía no estaban constituidos. En este Cuadro, del año 1753 (Rito York), vemos que, a través de la Piedra Clave, desciende La Iluminación. Por ello, la piedra clave, esotéricamente, es el centro psíquico más elevado del ser humano. Cuadro del Arco Real según el Rito York Cuadro del Arco Real, Grado 11° del Rito Primitivo de Namur en 33 grados (1770). Imagen en la página de la Gran Logia Regular de Inglaterra. En una de las variantes de este grado, se dice que, antes de la llegada de Hiram, los trabajos del Templo habían sido dirigidos por un pariente de Salomón llamado Cavellum. Cuando se intentó levantar una puerta al Norte del Templo, Cavellum pretendió equivocadamente cerrar el arco con una piedra cúbica. De forma tal que las dovelas del arco cayeron sobre él y lo mataron. Por eso, al Norte del Templo no había puertas. Y cuando Hiram fue asesinado, no pudo escapar por ese lado. En otra variante, un Compañero encuentra casualmente una piedra de forma extraña, y la presenta como propia. Los Supervisores del trabajo no pueden aprobarla, pero encuentran en ella una “oculta belleza”. El Compañero tampoco puede justificar que sea su propia obra. Finalmente, se descubre que era una piedra clave tallada por el propio Hiram Abiff, y que contenía su marca. 14º Maestro de la Bóveda Sagrada Logia de Perfección de Mons, Bélgica, siglo XVIII. Pueden apreciarse en él símbolos de todos los grados anteriores. Cuadro del Grado de Maestro. La idea de este toque es demostrar que se está culminando y, a la vez, superando, la Maestría Simbólica. Cuadro del “Gran Escocés de la Bóveda Sagrada”, en un texto francés de 1770. Según Lavagnini. 15º Caballero del Oriente En un texto francés de 1770. En la obra de Cassard (finales del siglo XIX). En la edición de 1830 del Tejador de Vuillaume Logia de Mons (siglos XVIII-XIX) Dr. Jorge Norberto Cornejo

 

 

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El término Cábala se refiere concretamente a la forma de misticismo judío que se extendió en la Edad Media. Sin embargo, en décadas recientes se ha convertido esencialmente en un término genérico de la totalidad del pensamiento místico judío. La cábala, cuyo significado literal es “aquello que se recibe”, abarca un conjunto de tradiciones esotéricas que datan de tiempos bíblicos y que siguen muy vivas hoy en día. Trata de varios temas, por ejemplo: la creación del mundo, la naturaleza de Dios, la experiencia mística del éxtasis, la próxima era mesiánica, y la naturaleza del más allá. En última instancia, la cábala representa la variante judía de lo que persiguen todas las tradiciones místicas; un conocimiento de lo divino directo e íntimo a un nivel más allá del intelecto.


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