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Ayer


Recuerdos del pasado

La Clínica 

Quien no se acuerda de la Imposante Clinica con sus característicos arcos y casi central en la Plaza Ramon y Cajal. De la antigua fuente y de los bancos alrededor de todo el parque, muchos de nosotros pasamos largas tardes de verano, comiendo Pipas, Altamuces, Kikos...o simplemente jugando.

Se esperaba la " Tayesa " delante del Bar de Sirviano frente al quiosco de la Pura e.p.d, las plantas del parque estaban bien cuidadas por un jardinero. En la parte trasera de la Clínica se jugaba a las bolonas...

El cine de Verano era algo mas que una gran pantalla, filas de sillas, bar al aire libre, permitido fumar, techo con estrellas... el suelo se convertía en una Alfombra de cascaras de pipas, bolsas vacías, colillas...la película no era lo más importante; " el momento, el ambiente"... 

 


El Lavadero

Cuantas Mujeres iban a lavar la ropa al Lavadero cuando en casa aun no se disponía de lavadora, fregadero, agua potable u electricidad ?

Dispuestas de un cesto con la colada, una pastilla de jabón y como motor " las manos" Esta dura labor se convertía en tertulia, y durante los calurosos días de verano el Morro se vestía de colores. 

Cuantos de nosotros corrían con cubos para llenarlos de agua en el único grifo, pilar... que había en la calle ? pues; en casa, aun no había aseos y mucho menos televisión !




Kiosco de la Pura 

Que podemos contar de la Pura e.p.d que no sepáis ? El primer Kiosco era de madera y se encontraba en la esquina de la Calle General Primo de Rivera, pegado al " Hastiá " de la casa de Miguel el Mutilado.

En el Parque, el centro de reunión donde se juntaban niños para jugar, adolescentes con sus amigos, enamorados, casados, solteros-as...la antesala de Oliva donde se respiraba el ambiente. La Discoteca, el Cine, Bares, Taxi, Parada de la Tayesa, Clínica...

La Pura e.p.d testigo de tantos acontecimientos, hiciera frío u calor...


Discoteca del Cojo 

En Obras


La Martina 


Fotos antiguas 


Leyendas

Cómetelo todo… o vendrá el hombre del saco.

El hombre del saco o viejo del saco es un personaje de mito popular aún presente en algunas zonas. Se le representar como un hombre que vaga por las calles cuando ya ha anochecido en busca de niños extraviados para llevárselos en un gran saco a un lugar desconocido. Este personaje es caracterizado como un asustador de niños, y se utiliza como argumento para asustar a los niños y obligarlos a que regresen a casa a una hora temprana. Es similar al coco e identificable con el sacamantecas, ya que tiene el mismo origen que éste último.

 La leyenda del Hombre del saco tiene su base real en un crimen cometido en Gádor, un pueblo de Almería, en 1910.

 


Guerra Civil

En obras


Dictadura

Muerte y depuración: el plan del franquismo para los 80.000 campesinos extremeños que ocuparon tierras

  • El régimen impuso el terror contra los miles de jornaleros que en marzo de 1936 se habían lanzado a la ocupación de 3.000 fincas de terratenientes

  • Fueron el núcleo de la represión en la provincia de Badajoz, una de las más castigadas con al menos 11.000 víctimas, una cifra que sólo supera Sevilla

  • El final de la guerra civil hace 80 años supuso la vuelta a un sistema caciquil y medieval en el mundo agrario, el sustento del que dependía toda la región. 

  • El régimen franquista tenía un plan para ellos: muerte y depuración. Fueron el núcleo de la represión en la provincia de Badajoz. Acabaron en las cunetas junto con alcaldes, concejales, sindicalistas o militantes de partidos de izquierda.

La llegada del régimen marca el devenir de una Extremadura eminentemente rural, donde la agricultura y la ganadería son el sustento básico de sus gentes. La dictadura supone el regreso al antiguo régimen, un sistema medieval que corta de raíz la senda de liberación del campesinado.

El historiador Ángel Olmedo explica que Badajoz fue la provincia en la que más se avanzó en el proceso de reforma agraria. La dictadura la deroga e incauta las tierras repartidas. Se las devuelve a los terratenientes, los antiguos propietarios. La masa de jornaleros vuelve a ser contratada como antaño en la plaza del pueblo. Pierden la capacidad de negociación y trabajan en unas condiciones de semi esclavitud.

El historiador recogió años atrás el testimonio de Antonio José Pozo, que relata "la vuelta del mercado de esclavos" de los jornaleros en los pueblos extremeños para ser contratados casi como ganado en las plazas...