Historia

Según algunos cronistas dan como origen de Oliva de Mérida al asentamiento fundado el siglo II antes de nuestra era bajo el nombre de Obriga, por un mítico rey llamado Brigo. Otros estudiosos enlazan el lugar con una Cesaróbriga reedificada por Octavio Augusto sobre las ruinas del antes mencionado. Lo que si es cierto es que los árabes lo habitaron.

La tradición le atribuye orígenes legendarios que se sitúan en época preromana. Aunque ya existía en época árabe, las primeras noticias documentadas datan de su ocupación en 1234 por Fernando III.

Bajo los cristianos quedó como posesión de la Orden de Santiago incluida en el Partido de Hornachos y después en el de Llerena, siendo su denominación tradicional Oliva de Extremadura a fin de distinguirla de Oliva de Jerez. En 1594 La Oliva formaba parte de la provincia León de la Orden de Santiago y contaba con 387 vecinos pecheros. 

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en el Partido judicial de Mérida.​ En el censo de 1842 contaba con 260 hogares y 1010 vecinos.

En un principio siempre se llamó a la localidad La Oliba o La Oliva, luego pasó a llamarse Oliva de Extremadura para hacerla distinguir de otras Olivas, y ya en el siglo XVIII, época en que consiguió el título de Villa, se le puso su nombre actual, pero popularmente sigue siendo:

Su término municipal, con 254 km² de extensión, comprende la localidad de Oliva de Mérida y cinco entidades singulares de población,designadas por el Nomenclator del INE. Abejarones de Arriba y Abajo, Campo Ameno, La Osa y Navas, La Garza y La Zapatera. Estas cinco entidades no son pueblos, sino agrupaciones de cortijos dispersos que en el siglo XX llegaron a albergar centenares de habitantes que trabajaban en las faenas agrícolas.
Las cinco están actualmente despobladas o tienen muy pocos habitantes.

Abejarones de arriba y abajo, cortijos situados a 17 kms de Oliva y a 450 metros de altitud.
Campo Ameno, cortijo a 8 kms del núcleo (Oliva ) y 380 metros de altitud.
La Osa y Navas, cortijos a 18 kms del núcleo y 490 metros de altitud.
La Zapatera, cortijo situado a 4 kms del núcleo y 300 metros de altitud.


Rasguños Históricos de una Encomienda Santiaguista

Por: Vicente Navarro del Castillo

Muchas gracias a D. Pedro Jose Salguero por prestar este libro a Libreria Guareña, la cual; ha podido pasar el contenido a formato PDF, los costes los he abonado yo mismo y aquí lo tenéis, dispuesto para todo aquel que no lo tenga en casa y desee saber algo mas de su localidad. Que disfrutéis con la lectura. Saludos ! Miguel Polo


Este emblema se encontraba antiguamente en la carretera cerca del cruce.


Orden de Santiago

Casa de la Encomienda

La casa de la encomienda de Oliva se edifica en tiempos del maestre don Lorenzo Suarez de Figueroa, fue el maestre mas constructor que tuvo la Orden, antes de que la Corona se hiciera cargo del maestrazgo. Por lo tanto, hay que situar su fecha de construcción entre 1387, año en el que es nombrado maestre y 1409 año en que fallece.

Nada sabemos de dicha casa, salvo que su construcción no resistió un siglo, ya que el comendador don Juan de Contreras, cuyo nombramiento le fue dado por el maestre don Alonso de Cardenas el 20 de noviembre de 1490, al ser preguntado, en la visita de 1501, por los bienes que recibió con la encomienda, contesta: que no recibió cosa ninguna porque aquí en esta villa no hay bastimento ni casa de la orden. Fue comendador de Oliva hasta su fallecimiento acaecido en 1519, y según los documentos 1 a 5 vivió en su encomienda. Solo en la visita de l515 esta ausente por estar en la corte de Vuestra Alteza. Residen en la dicha villa su mujer y en ella tiene su casa y que reside en ella. La casa donde reside no es de la Orden sino; de su propiedad particular porque no aparece citada en ninguna visita.

La primera descripción de la casa de la encomienda tiene lugar en 1550.Año en que es comendador de la dicha villa Rodrigo de Cardenas, hallándose  información que reside en dicha villa ocho o nueve años. Luego la casa se edifica entre 1519 y 1540.

Una casa situada a las afueras de la villa rodeada de huertas y terrenos de labor, propiedad de la Orden; aunque tuvo otros edificios, estos estaban diseminados dentro de su propio terreno y no hay posibilidad de ubicarlos.

Las dimensiones del cuarto en construccion con su corredor son aleatorios, ya que no tenemos ningún documento que lo describa después de ser terminado, estamos seguros de que el corredor se acabo de edificar, pues; es tipico de las casas de la encomienda. Desde el se veía la cañada Real que era hasta principios del siglo XX el camino utilizado para ir a la villa de Palomas. El edificio era de tapieria, con su hacera, el cimiento y vna tapia en alto de piedra de mamposteria, aleros y pilares de ladrillo.En 1633 los visitadores declararon que la dicha encomienda tiene unas casas con sus ventanales y paneras y caballerizas, altos y bajos, con sus corrales, dichas casas están muy maltratadas y abiertas las paredes que alindan con las paneras y desechos gran parte de los cimientos. A partir de esta fecha la casa no se reconstruye y la de la encomienda de 1748 dice: tenia en la mitad de ella una casa, que hoy se registran sus fundamentos, con vestigios de que servia para el abrigo de los hortelanos y resguardo de las caballerías, como abrigo y refugio de las mujeres que iban a la labor en temporales de lluvia.
En 1770 la casa se ha perdido totalmente.
Los terrenos propiedad de la Orden eran lo llamado en el plano Orden y Encomienda. En los ultimos estuvo situada la casa de la encomienda, por lo que en 1798 les denominan: el sitio que llaman palacio. En este lugar había una fuente de agua natural cuya alberca utilizan las mujeres para lavar, pagando al año por la ropa de las personas mayores 16 maravedis y por la de los niños 8 maravedis.
 

La Orden de Santiago, incluida en un principio en el Partido de Hornachos y luego en el de Llerena. Ésta poseyó interesantes fincas en este término municipal, al mismo tiempo que construyó una casa de encomienda. Sobre este inmueble nos dice la profesora Ruiz Mateos, que se edificó inicialmente en tiempos del maestre D. Lorenzo Suárez de Figueroa a finales del siglo XIV o comienzos del XV. Era una casa situada a las afueras de la villa, rodeada por huertas y terrenos de labor que eran propiedad de la Orden según la describen las visitas al lugar hechas un siglo después. Según recoge la autora citada, en 1633 se dice de ella que posee «sus bentanaxes y paneras y caballerizas, altos y bajos, con sus corrales, las quales dichas casas están muy maltratadas y abiertas las paredes que alindan con las paneras y desechos gran parte de los cimientos». Poco a poco el edificio se fue deteriorando perdiéndose totalmente durante el siglo XVIII. Su ubicación debió estar dentro de los terrenos de esta organización santiaguista, a los que en 1797 el Licenciado D. Casimiro Espinosa se refiere en el expediente que envía a Tomás López3 como el «sitio llamado Palazio» del que afirma que «todavía se le adbierten a flor de tierra fuertes zimientos», añadiendo erróneamente que «por tradición, biene de unos en otros, fue palazio de templarios».

Cerca de ella pasaron históricamente destacadas vías pecuarias, como la Cañada Real Leonesa Occidental, que corre en dirección a la próxima villa de Palomas y que discurre actualmente en paralelo a la carretera EX-335.

 

 


La Orden de Santiago fue creada en Cáceres (año de 1170) bajo el reinado de Fernando II de León, por lo que, al principio, a sus integrantes se les denominó los Fratres de Cáceres, cuya misión inicial consistía en defender los núcleos urbanos y conquistar territorios controlados por los musulmanes. Anteriormente, en el año 875, el castillo de Alange (Alhange en la documentación medieval, incluso hasta 1630 continúa denominándose así) cae bajo el dominio de Ibn Marwan, caudillo muladí enfrentado al emir de Córdoba, recuperándola más tarde el emir Muhammad. Conquistada de nuevo por las huestes de Ordoño II de León en 915, cristianos y musulmanes se alternan su posesión. La Orden se consolida en nuestra zona entre los años 1233 y 1243, una vez conquistada Cáceres, Mérida y Badajoz por Alfonso IX, cuando el Maestre de Alcántara Pedro Yáñez toma el castillo de Alange en 1234 y se traspasa la frontera del Guadiana hacia el sur. La fortaleza alangeña fue entregada a Pelay Pérez Correa, Maestre de la Orden de Santiago, en 1243 por el rey Fernando III como sede de la Encomienda de Alange (dependiente administrativamente del Partido de Mérida y en lo religioso perteneciente a la Provincia de León que dependía a su vez del Priorato de San Marcos de León) que gobernaba los lugares de Villagonzalo y La Zarza (llamada La Çarça en esta época), hasta que se eximieron de su jurisdicción en 1588 y 1589 respectivamente. La fortaleza o castillo será sede de la encomienda hasta 1517, cuando a la muerte del comendador Luis Gómez de la Cámara, fue trasladada al casco histórico, cuya casa se conserva en la actual calle Encomienda.

 

La subdivisión interna más importante de la Orden de Santiago eran las llamadas encomiendas, unidades de carácter local a cuyo frente se encontraba un comendador. La encomienda era la sede del comendador que vivía en un castillo/fortaleza o en una población y, a su vez, era el centro administrativo y económico en el que se cobraban y percibían las rentas de las tierras y propiedades atribuidas a esa encomienda. Cada una con sus rentas debía sostener no sólo al comendador y a los otros freires que en ella residían, sino también pagar y armar a un determinado número de lanzas, que debían acudir a los llamamientos de su maestre para tomar parte en aquellas acciones militares que quisiera realizar. Las rentas de las tierras, pastos, industrias, portazgos y derechos de paso, junto con los impuestos y el diezmo constituían los ingresos de que se mantenía la Orden, que se repartían entre rentas de la encomienda respectiva, en este caso la de Alange, y rentas de la Mesa Maestral, que financiaban al Maestre de la Orden. Los pueblos y encomiendas de la Orden estaban atendidos por curas presentados por el maestre. Normalmente, cada cuatro años, dos visitadores de la Orden acompañados de un vicario, debían realizar una visita de inspección por todas las encomiendas y territorios para comprobar el estado de las propiedades, rentas y gobierno de las posesiones. De estas visitas se levantaba un acta en los llamados Libros de Visitas.



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Comentarios

Miguel
hace 7 meses

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